
En un emotivo acto de respeto y devoción a las tradiciones mexicanas, los miembros del Ejido Aarón Merino Fernández montaron un hermoso altar con motivo del Día de Muertos, un tributo a los fieles difuntos en su día.
Este altar, enraizado en la rica herencia cultural del país, se caracteriza por su estructura de tres niveles, que, según la tradición, representan la tierra, el cielo y el purgatorio. Cada nivel tiene un significado simbólico profundo y se utiliza para honrar a los seres queridos que han fallecido.
El altar ha sido decorado con la icónica flor de cempasúchil, que desempeña un papel crucial en la festividad de Día de Muertos. Esta flor no solo aporta un toque de color y belleza al altar, sino que también se cree que su aroma y tonalidad guían a las almas de los difuntos hacia la ofrenda. El nombre de «cempasúchil» tiene sus raíces en el náhuatl y significa «la flor de los 20 pétalos», lo que añade una dimensión simbólica adicional a su uso en la ofrenda.
En el altar también se han dispuesto flores de terciopelo, que, aunque no son originarias de México, se utilizan para simbolizar el duelo y la tristeza por la pérdida de seres queridos. El Día de Muertos es un momento para recordar a aquellos que ya no están con nosotros y honrar su memoria.

El papel picado, con sus colores vivos y variados, aporta una nota de alegría y colorido a la ofrenda. Representando el elemento aire, el papel picado es uno de los cuatro elementos tradicionales que deben estar presentes en el altar.
Las velas, en particular las de color blanco, ocupan un lugar especial en la ofrenda. Estas velas simbolizan la pureza de las almas de los difuntos y su luz actúa como una guía, ayudando a las almas a encontrar su camino de regreso a sus hogares y al más allá.
La creación de este altar representa el profundo respeto y amor que los miembros del Ejido Aarón Merino Fernández sienten por sus tradiciones y por los seres queridos que han fallecido.
A través de esta hermosa ofrenda, rinden homenaje a las raíces culturales de México y celebran la conexión que existe entre los vivos y los que ya han partido.







